Los medicamentos para la conducta se utilizan para reducir el sufrimiento, favorecer cambios emocionales fundamentales y mejorar la calidad de vida, no para sedar a las mascotas ni cambiar su personalidad.
En muchas mascotas, el miedo, la ansiedad y la reactividad están impulsados por cambios en la química cerebral y en el funcionamiento del sistema nervioso, que dificultan afrontar situaciones, aprender y regular las emociones. La medicación puede reducir la ansiedad de base, disminuir la intensidad de conductas angustiosas y favorecer patrones emocionales más saludables.
La medicación no es el último recurso. En muchos casos, es un apoyo de primera línea que hace que la modificación de conducta sea más humana y eficaz. Algunas mascotas usan medicación de forma temporal, mientras que otras se benefician de un apoyo a más largo plazo. Los planes de tratamiento se individualizan y se ajustan en función de los avances y de la calidad de vida.