Por motivos de seguridad y ética, nunca provocamos conductas agresivas durante una evaluación. Hacerlo aumenta el riesgo y rara vez aporta información clínica útil.
En su lugar, el diagnóstico se basa en el historial de comportamiento de tu mascota, su lenguaje corporal, sus respuestas emocionales, los patrones de conducta conocidos, los factores médicos y cualquier vídeo que decidas compartir.
Nuestro objetivo es reducir el estrés durante tu visita, no aumentarlo. Los planes de tratamiento se basan en la ciencia del comportamiento y en el historial individual de tu mascota, no en recrear un momento innecesariamente estresante en la sala de exploración.