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Los collares de púa están diseñados para causar dolor y herir. Se han conducido numerosos estudios que han demostrado los efectos perjudiciales de los métodos del entrenamiento a base de corrección, como el uso collares de tortura (otro nombre para los collares de púa).

Las heridas relacionadas con el uso de los collares de púa son bastante comunes. La piel en el cuello de los perros es mucho más fina que la piel humana. No se trata solamente de heridas superficiales- el uso de estos collares puede resultar en perforaciones en la piel, lesión de la médula espinal y hasta pueden aplastar la tráquea.

Si, durante un paseo,  su perro siente dolor cada vez que intenta saludar a otro perro o acercarse a un objeto, pronto su perro asociará la presencia de perros u otros estímulos con el dolor- esto resultará en que sienta mayor temor, tenga reacciones no deseadas y hasta demuestre agresión. Por otra parte, estos collares no hacen nada para entrenar a su perro en qué comportamientos usted desea; con este collar, solamente aprenderá que no hacer para evitar el dolor y temor.

Los collares de púa no solo causan daño físico- también afectan su relación con su mascota. Los estudios muestran que el vínculo entre dueño y perro sufre cuando los dueños utilizan herramientas y métodos que causan dolor o desagrado (como collares de púa) y están menos satisfechos con el comportamiento de sus perros.

A pesar de lo que digan algunos entrenadores o empleados de las tienda de mascotas, los collares de púa no son seguros ni métodos humanos/compasivos. Habiendo tantas opciones compasivas y eficaces, no existe una buena razón para usar los collares de púa.